
A finales de 2005 la locura se apodera de la prensa británica. Una banda de Sheffield logra concentrar los elogios de los críticos pese a no haber editado ni siquiera su primer álbum. Alex Turner y Jaime Cook fueron el núcleo de la precoz formación cuando apenas rozaban los 20 años. Ambos recibieron, allá por 2002, un par de guitarras por Navidad, regalo que se convertiría en el primer embrión de una nueva raza, la del mono ártico. La formación se completaría con las incorporaciones de Andy Nicholson y Matt Helders como bajo y batería respectivamente. No es de extrañar que sus influencias pasen por grupos como The Jam, The Clash o The Smiths ya que su propuesta aúna ecos de diversas generaciones. ¿Cómo se dieron a conocer? Animados por el buen funcionamiento del intercambio de música en la red deciden colgar una maqueta y consiguen una respuesta tan positiva como inesperada por parte de los internautas. A partir de ahí, la violenta inquietud de la prensa británica por encontrar a la nueva sensación del momento hizo el resto. Los temas ‘Fake Tales Of San Francisco’ y sobretodo ‘I Bet You Look Good On The Dancefloor’ fueron, indudablemente, una excitante carta de presentación. Tanto fue así, que la discográfica Domino, en plena orgía de celebraciones tras el éxito de los Ferdinand les preparó un jugoso contrato. Tras editar su primer single 'When The Sun Goes Down', el ama

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I ♥ Arctic Monkeys
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